Ser feliz

Rafa Santandreu

Soy psicólogo por la Universidad de Barcelona y me dedico al trabajo con pacientes, a la formación de profesionales de la salud y a la divulgación de la psicología dando conferencias. Soy autor del best seller “El arte de no amargarse la vida” y de "Ser feliz en Alaska", mi último libro. Desde aquí, cada semana responderé a vuestras consultas. ¿Mi objetivo? Que podáis ser felices en cualquier situación, incluso contra viento y marea.

Claves para aceptar los cambios repentinos (como lo que estamos viviendo)

La crisis del coronavirus nos ha dejado a todos noqueados. Afrontamos momentos de cambios e incertidumbre, ¿cuál es el secreto para sacar lo mejor de ti misma?

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Rafa Santandreu

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como aceptar los cambios

Es la primera vez en la historia que tantas personas al mismo tiempo hemos tenido que hacer frente a tantos cambios. Suele decirse que la salud es lo más importante, más que el dinero o el amor; aunque ya sabéis que para mí la salud es una ventaja, no una necesidad. Ha habido y hay personas enfermas de COVID-19 o de otras enfermedades que gracias a su buena gestión mental son felices. Igual que ha habido, hay y habrá personas muy sanas pero muy tristes.

Este virus también ha traído oportunidades

Hay cambios que traen como consecuencia otros cambios, como cuando al tirar una ficha de dominó las demás caen por ese efecto. Por ejemplo, al estar más en casa, hay familias que se han conocido más.

Muchas personas me han escrito sobre cómo llevarlo mejor. Hablamos de cambios laborales, económicos y en las relaciones sobre todo. La forma de relacionarnos se ha visto alterada: nos hemos aislado y es cuando más hemos tenido presentes a los demás. Se ha generado una conciencia colectiva hermosa y solidaria. Muchas personas se adaptaron de forma extraordinaria: aprovecharon para instaurar hábitos saludables, como cocinar más sano. O también meditar,ordenar la casa, llamar más a la familia y los amigos… Han aprovechado esta situación para mejorar. Han logrado mantener esos cambios, hacerlos rutina. Bravo.

Recuerda quién eres y lo que has hecho

Otras personas se han deprimido. Han tenido ansiedad por el futuro, por cómo afrontar tanta incertidumbre. Vamos a pararnos aquí. Creo que es fundamental recordar que todos vamos creando un camino que nos lleva hasta el momento actual. Antes de que a Jose le despidiesen, había hecho carrera y había encontrado empleo, es decir, puede volver a hacerlo. Antes de que María tuviese que cesar como autónoma, había levantado un negocio, puede volver a hacerlo. Antes de que Pedro diera positivo, tenía una vida feliz, puede volver a tenerla.

La mejor forma de afrontar cambios repentinos es con los brazos abiertos. Son cambios que la vida trae y que, pese a que sean duros y complicados, algo hay que hacer o rehacer. Hay catástrofes naturales mucho más duras en otros lugares del planeta y la gente sobrevive, se reconstruye.

Deja la autocompasión y ¡manos a la obra!

Yo recomiendo seguir estos pasos:

  • Aceptar que la realidad es la que es, puedo quejarme o encargarme.
  • Definir de forma objetiva la nueva realidad (tengo trabajo, tengo que buscar trabajo, cuánto paro tengo…).
  • Establecer plan de acción, o sea, defino objetivos y los llevo a cabo.
  • Sonrío, es un bache, un cambio, la vida sigue, tengo nuevos caminos.

No es la primera vez que afrontas una crisis

Es necesario, además, recordarse todas las situaciones complicadas y difíciles que uno ha afrontado antes. Seguro que no es la primera vez en la vida que uno tiene que arremangarse y seguir adelante.

Es fundamental recordar que tenemos una gran capacidad para el cambio positivo, para reconstruir, para seguir. Venimos del mono y exploramos el universo, una prueba irrefutable de nuestra capacidad de evolución.

Suele decirse que la vida puede cambiar en cualquier momento y he aquí una muestra. No nos lo esperábamos. Hay que seguir. La clave es seguir con alegría. Hacerlo con preocupación o angustia no es hacerlo ni más serio ni mejor.

La mejor manera de afrontar cambios repentinos es hacerlo como si fuera una adversidad, un reto, un nuevo comienzo. Estos cambios pueden traer la oportunidad de plantear una nueva fase, como pasar de pantalla. El cambio, si no es decidido de forma personal sino que viene impuesto, puede mejorarse viendo la parte positiva: si tengo que buscar trabajo tal vez pueda plantearme otra profesión u otras formas de trabajar que hasta ahora eran impensables, como el teletrabajo, por ejemplo.

Si la convivencia sin pausa con mi pareja me ha traído conflictos, puede que sea un buen momento para replantear y redefinir la relación. Puede que al final quiera algunos de los cambios que al principio no me gustaban. Queda vida por delante, ¡a por ella!

¡La mejor de las actitudes!

  • Acepta. Estar vivo implica hacer frente a cambios.
  • Menos queja. Más alegría. Sé agradecido. Agradece lo que tienes y quién eres.
  • Reorganízate. Adáptate al cambio.
  • Lidera. Tú debes dirigir tu cambio.
  • Disfruta. Intenta gozar de esta nueva fase.
  • Relativiza. ¿Es tan terrible realmente?
  • ¡Y sentido del humor!

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