Explorad vuestros cuerpos

Masajes mágicos para parejas

Una caricia aquí y otra por allá pueden marcar la diferencia en las sensaciones y la conexión con tu pareja. Dad un giro a vuestros preliminares con estos truquitos que maximizarán vuestro placer.

masajes magicos en pareja

El placer integral, vibrar con todo el cuerpo rendido ante la excitación y el orgasmo, requiere una buena preparación, despertar nuestros sentidos y ponernos a tono. Y... ¿por qué no hacerlo con un masaje? A continuación tenéis algunos trucos con los que explorar los secretos de vuestros cuerpos. Como siempre digo, deja la timidez fuera del dormitorio ¡y a disfrutar!

Preparad vuestros cuerpos

  • Buscad un lugar cómodo. Puede ser la cama o cualquier otro lugar confortable y que os permita tomaros vuestro tiempo para disfrutar sin prisas.
  • Escoged el aceite de masaje. Es importante usar uno que no altere tu flora vaginal. La mayoría de los buenos aceites para masaje erótico están hechos a base de ingredientes que relajan los músculos, pero que, al mismo tiempo, son estimulantes.

Caricias que os enciendan

Hacedlo por turnos y después unid la práctica. Si comenzáis por ti, aquí te dejo algunas ideas para que las compartas con él:

  • Desde las orejas. Pídele que impregne sus manos con el aceite de masaje y empiece presionando ligeramente los lóbulos de tus orejas haciendo pequeños círculos.
  • Bajará por tu cuello. Con una mano a cada lado hasta unirlas en tu clavícula. De ahí hasta tus senos.
  • En tus pechos. Pídele que coloque ambos pulgares en la unión del pecho y el resto de los dedos sobre los bordes, como si sus manos fueran las copas de un sostén.
  • Sus manos cubren tus senos. Una vez lo haya hecho, puede deslizar sus dedos de manera radial y al mismo tiempo para cerrar sus palmas o unir sus dedos sobre cada uno de los pezones. Puede crear círculos en las areolas con sus pulgares y tirar muy suavemente de ellos. ¿Sabes que hay mujeres que pueden tener un orgasmo si les estimulan los pechos? Existe una conexión reflexológica entre ellos y el útero.
  • Dirección descendente. Ahora él debe bajar por la línea central de tu abdomen y, al llegar al pubis, detenerse.

Lo siento, querida, paramos aquí. Ahora te toca a ti explorarle.

Conviértete en toda una geisha

Uno de los responsables de magnificar las sensaciones es el imaginario erótico. Seguro que habrás notado cómo, cuando la imagen te excita o algo te pone, al instante tus sensaciones aumentan. En el caso de los hombres, ellos son más visuales. Su cerebro está diseñado para traducir la imagen erótica mejor que el nuestro. Así que cuanto más adereces la imagen de ti misma o el rol que adoptas para darle el masaje, más sensaciones despertarás en él.

  • Por los pies. Con las manos bien impregnadas de aceite empieza a masajear con tus pulgares de manera circular ambos metatarsos, o sea, la parte abultada de la planta entre sus dedos y el arco.
  • Sigue hacia el norte. Sube a sus empeines y, con movimientos suaves pero ejerciendo una ligera presión, desliza tus palmas por sus espinillas hasta las rodillas.
  • Acércate a su centro de placer. Ve hacia la entrepierna y desliza tus manos hasta llegar al inicio de sus testículos, pero... no los toques aún, solo insinúa esa caricia.
  • Juguetea. Rodea su zona genital como dibujando con tus pulgares la forma de un calzoncillo. Presiona un poco las ingles hacia dentro. Toda la dinámica permitirá que mucha más sangre fluya hacia su pelvis. Mejorará la erección y potenciará su sensibilidad.

Ahora tu chico estará ansioso por pasar a mayores. Así que es el momento de seguir juntos...

masajes en pareja

Al mismo tiempo

Masaje para ti

  • Ahora él empezará por tus pies e irá subiendo en espirales. Debe deslizar o rozar con sus dedos tu entrepierna, cerca del inicio de tus labios mayores y hacia arriba, y repetir la caricia. ¿Sabes qué está estimulando? Tu clítoris; sí, las terminales nerviosas de estas zonas están conectadas.
  • Caricias más profundas. Debe empezar por el vestíbulo vaginal (externamente), e ir subiendo por los labios menores hasta terminar en el clítoris y de ahí crear un circuito de ida y vuelta. Así, despiertas poco a poco sus múltiples terminales nerviosas y les permites sentir a tope.
  • Toda la atención al clítoris. Él debe unir sus pulgares en la entrada de tu vagina por fuera e ir subiendo por tus labios menores, haciendo una ligera presión hacia dentro en pequeños círculos hasta tu clítoris. Después, pídele que lo estimule ya directamente, girando uno de sus dedos alrededor o haciendo formas de ochos.

Masaje para él

  • Ponte sobre él. Así os será más fácil acariciaros simultáneamente. Toma su pene con una mano desde el tronco y deslízala hacia el glande. Con el pulgar masajea el glande de abajo hacia arriba.
  • Y con la otra mano... Comienza el recorrido desde el tronco. La caricia nunca se detiene: cuando una mano está en el glande, la otra ya está en 
el tronco subiendo. Imagina como si “tiraras” de una cuerda interminable pero con las yemas de los dedos hacia abajo y el pulgar hacia ti.
  • Expande tus caricias. De vez en cuando incluye a sus testículos en el recorrido. Desliza tu mano desde los testículos hacia arriba. Y con el dedo índice presiona ligeramente el perineo para ir despertando su glándula prostática a distancia, que es la que vibra cuando eyacula.

Llegados a este punto, si estáis en sintonía, podéis seguir haciendo lo que el cuerpo os pida.

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