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10 cosas que no sabías del orgasmo y de "tus" orgasmos

Es hora de desnudar al orgasmo. Descubre no solo cómo hacer que sean mejores sino todo lo que provocan en tu cuerpo, y por qué los vives de distintas maneras, intensidades y duración. El clímax ya no es un misterio, es un reflejo del que te puedes adueñar a tu antojo.

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Conozcamos a fondo a la poderosa fuente del orgasmo y todas sus expresiones. Porque no son solo el final de una buena relación sexual, implican complejas tareas de nuestro cuerpo y mente (porque suceden en colaboración), y pueden generar impactos importantes en la forma en la que nos relacionamos, procesamos información y hasta en las sustancias que nuestro cerebro segrega. Es un suceso neurobiológico con grandes efectos. Entérate y descubre tu potencial orgásmico como nunca.

1. Todos vienen del mismo lugar… y no es tu vagina

Una de las más terribles mentiras del sexo es que una mujer al ser penetrada ya está en camino de lograr el orgasmo. Falso, más que falso.

La vagina no tiene facultades para provocarte un orgasmo, de hecho no posee demasiadas fibras nerviosas ya que, de tenerlas, una mujer moriría de dolor durante el parto. El poderoso creador del clímax es el clítoris. Punto.

Aunque un 30% de las mujeres logra el orgasmo por penetración –frente al 70% que necesita estimulación directa del clítoris–, ellas tampoco tienen orgasmos vía vaginal. Entonces, ¿qué pasa con ellas? Pues que en realidad estos orgasmos no los tienen vía vaginal, sino que provienen de su conexión con el clítoris: la zona G.

2. No existe el punto G, ¡bienvenida a la zona G!

Hasta hace menos de una década se hablaba del famoso punto G o de Gräfenberg, y la cosa se planteó como un botón complejo de descubrir que, de encontrarse, catapultaría a una mujer hacia el máximo placer. En realidad, no es un punto o un interruptor de encendido, es una zona; una área de la pared anterior de tu vagina. Está detrás de tu hueso púbico, a entre tres y cinco centímetros.

Bien, pues esta zona comparte estructura con el clítoris interno. Lo que tú observas cuando abres tus labios mayores es apenas el capuchón y el glande de tu clítoris, por dentro se extiende de cinco a ocho centímetros. Y el final de ese tallo topa con esa zona de la pared delantera de tu vagina. O sea, algunas mujeres tienen orgasmos durante la penetración porque el pene estimula justo esa área. Pero, como ves, de nuevo, se debe al poderoso clítoris.

A esa zona G, también se le atañen la eyaculación femenina y el squirt, que no son lo mismo. Y a eso vamos.

3. La eyaculación femenina y el squirt

Seguro que has oído hablar de los orgasmos a chorro. La zona G, al excitarse y llenarse de sangre, presiona las glándulas de Skene o parauretrales –localizadas en la uretra–, de las cuales proviene dicha expulsión. Esas glándulas están rodeadas por el tejido del clítoris interno y se localizan en la parte anterior de la uretra, por eso eyaculamos y/o squirteamos a través del orificio uretral; por donde hacemos pis.

Por otro lado, se confunde la eyaculación con el squirt. Se engloban como término y no debería ser así. La primera consiste en la expulsión de un líquido escaso, espeso, blanquecino, que tiene un particularidad: contiene PSA o antígeno prostático específico, así como restos de orina; mientras que el squirt es solo orina y se expulsa como efecto de la estimulación de esa zona. ¿De qué depende una u otro? Pues… sigue en discusión científica.

4. Los orgasmos están ligados a tu mente

No importa si alcanzas el orgasmo a través de estímulos manuales u orales al clítoris o por penetración y estimulación directa de tu zona G. Los orgasmos son reflejos y responden a la mezcla de sustancias en nuestra cabeza y a circuitos de información de la pelvis, la columna y el cerebro. Así que tómate tu tiempo. La mente juega un papel muy importante. Deja las prisas a un lado y relájate. Es importante que la estimulación del clítoris sea un proceso gradual, ya que si recibe estímulos muy fuertes sin preparación, la sensación será tan incómoda que se bloqueará la sensibilidad, y entonces ya sí que no habrá nada que hacer.

Si tienes pareja y la rutina os ha llevado a tener relaciones basadas únicamente en la penetración, sin estímulos no genitales antes, te costará más alcanzar el orgasmo, así que propón retomar los juegos previos.

5. Más deseo, más intensidad

El deseo y la excitación son los grandes motivadores en el proceso de construcción del clímax y de su intensidad. La necesidad y la expectativa de la situación hacen que este proceso sea muchísimo más fuerte y potente. Por ejemplo, si deseas mucho a alguien, te resulta “prohibido” o no puedes tenerlo porque está lejos, cuando lo consigas, la intensidad del proceso será mucho mayor. Si tienes pareja habitual también puedes conseguir esta expectativa explicando qué os vais a hacer antes de realizarlo, qué os vais a hacer sentir antes de sentirlo. ¡Vuelve a encender la llama!

6. Un gran orgasmo puede hacerte caer enamorada de golpe (o de nuevo)

Sí, tal y como lo lees. Tras un orgasmo muy intenso puedes caer profundamente enamorada. Tenemos la facultad de producir una gran cantidad de oxitocina, una neurohormona que produce apego. Puedes incluso volver a experimentar sentimientos por una pareja de hace años si vuelves a acostarte con ella. La mala noticia, querida amiga, es que el cerebro de ellos no funciona igual; ellos pueden desapegarse más fácilmente porque producen mucha menos oxitocina, nosotras segregamos un 35% más que ellos durante el evento del clímax.

7. El orgasmo puede hacerte más fértil

Puedes tener un orgasmo tan intenso que se genere un aumento de hormona luteinizante, la que permite la ovulación. O sea, puedes hacerte más fértil cuando tienes un orgasmo muy potente, obviamente en etapa estrogénica; es decir, puedes ovular antes, cinco días o una semana antes de lo esperado.

Tu cerebro te dice algo así como: "Este hombre es de calidad, tiene buenos genes y es apto para la reproducción", así que se pone manos a la obra. Recuerda que para tus cables cerebrales todo es supervivencia y continuación de tu estirpe.

8. Duran más que los de ellos y los puedes alargar más

Un gran qué de nuestros orgasmos es su duración. Mientras los de ellos suelen durar entre 5 y 7 segundos, y se localizan o sienten solo en la zona pélvica, los nuestros duran entre 10 y 14 segundos, y si estamos en etapa estrogénica, pueden ser más fuertes y duraderos.

Y si además quieres alargarlos o potenciarlos, juega con tu cerebro, hazle producir más dopamina. Crea más expectación hacia su llegada. ¿Cómo? Alargando los previos, jugando más, explorando posibilidades de tus mapas de reflejos eróticos.

9. La multiorgasmia es nuestra naturaleza

Un multiorgasmo se expresa de dos maneras:

  • Multiplicándolo. Teniendo varios en un mismo encuentro entre lapsos de tiempo.
  • Expandiéndolo. Creando un orgasmo más profundo y expansivo, que incluso puede tener varios picos de placer o intensidades.

Del orgasmo al multiorgasmo hay un ligero paso que está en no buscarlo conscientemente. No necesitas entenderlo, sino entregarte a la experiencia. Tu mente consciente no interviene.

10. Los orgasmos no genitales o "no sexuales" sí existen

Hay fenómenos peculiares del orgasmo, mujeres que los experimentan sin tener ni deseo ni excitación. Por ejemplo, al peinarse o estimular su cuero cabelludo o cualquier zona del cuerpo. Esta es una condición que se da por información cruzada en el cerebro, que hace que otras zonas del cuerpo se conecten con el proceso de creación del orgasmo. Responde a causas neurofisiológicas muy diversas en personas perfectamente sanas, o aparentemente saludables. También es común en pacientes –tanto hombres como mujeres– que sufren daños en la espina, como en los tetrapléjicos: al volverse totalmente insensible el área pélvica, se transfiere el potencial sensorial a otra zona y comienzan a experimentar gran placer y hasta oleadas intensas si les estimulan las orejas, hombros o mejillas.

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