¡Es muy fácil!

Cómo empezar a correr sin "morir" en el intento

Si te estás planteando iniciarte en esto del running (el "salir a correr" de toda la vida), hoy te cuento cómo empezar y no morir en el intento. Descubre estos consejos que conseguirán que vuelva a apetecerte practicar deporte.

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Correr está de moda. Sí. Por alguna razón, todo el mundo corre y parece que si no perteneces a la tribu de los “runners” es que “no molas”. Lo primero, antes de nada, quiero aclarar que eso es una tontería. Si no te gusta correr, no pasa nada. Hay un montón de opciones diferentes que también te permiten estar en forma: ir al gimnasio, bailar, montar en bici, patinar, caminar por la montaña…

Por eso, aunque hoy os voy a hablar de correr, mi idea es animaros a que os mováis. No hace falta que corráis, pero sí que os mováis: para llevar un estilo de vida sano tenemos que levantar el culo del sofá (aunque en el sofá se esté más cómodo) y hacer un poco de deporte.

Pasamos demasiadas horas pegados al móvil, al PC, a la televisión… y perdemos el contacto con nuestro estado de ánimo, con nuestra salud, con la naturaleza, con el cambio de estaciones y con la felicidad de estar haciendo deporte al aire libre. Y es que personalmente, aunque durante mi vida he ido mucho al gimnasio, tengo la sensación de que hacer deporte al aire libre te ayuda aún más a liberar la mente, a conectar contigo mismo, a disfrutar de las endorfinas que genera tu cuerpo cuando te ejercitas…

A lo que iba.

¿Cómo empezar a correr?

Cada semana aparecen nuevos planes en internet que te animan a empezar a correr desde cero alternando correr con caminar para facilitar esa progresión tan dura que supone empezar. Te hablan de minutos de carrera, minutos de vuelta a la calma, kilómetros, pasos… Muchos de estos planes están genial, sin duda, pero desde hace años vengo proponiendo ya una alternativa un poco diferente que, si tenéis mi libro A correr, ya conoceréis.

Os cuento…

Cuando yo empecé a correr estaba tan pendiente de no morirme de agotamiento y asfixia que lo último que me faltaba era estar pendiente de un plan establecido. ¡Bastante esfuerzo suponía no morirme! Porque sí, aunque parezca mentira, todos hemos tenido “un primer día” en esto del running y para nadie, NADIE, aunque diga lo contrario, ha sido fácil. Hay personas a las que les cuesta menos y pronto pueden hacer 30 minutos de carrera sin problema; y hay personas para las que 30 segundos les suponen desear una muerte rápida y sin dolor. Cada persona es un mundo.

Y como cada persona es diferente, lo que yo recomiendo a la gente que está empezando a correr (o quiere empezar) es lo siguiente:

  • Vamos a salir a correr a un ritmo tan cómodo que podamos mantener una conversación. No es necesario que vayas acompañada, lo más normal es que tú misma puedas valorar cuál es ese ritmo sin tener necesariamente que estar hablando. Aunque, para qué engañarnos, siempre ayuda si podemos liar a un vecino, un hermano, la cuñada, un primo o, por qué no, a tu perro.
  • Si nos quedamos sin aire, dejamos de correr automáticamente y pasamos a caminar. Cuando nos recuperemos y podamos conversar de nuevo sin echar los higadillos, empezaremos de nuevo a trotar. Tú te conoces mejor que nadie, así que verás rápidamente cuál es tu límite.
  • No hay que contabilizar los minutos de carrera y de caminar. No es necesario. No apuntes ni los kilómetros ni los minutos ni los pasos ni nada. Solo quiero que te concentres en salir un par de días a la semana durante media hora o tres cuartos. Intenta mantener siempre esa alternancia entre ritmo cómodo (tan cómodo que puedas hablar) y caminar rápido (cuando se te acabe el aire).

Haremos esto semana tras semana y poco a poco notarás que aguantas más y más tiempo trotando. Puede que te cueste un mes poder correr media hora seguida sin pararte a caminar, o quizá en una semana lo tengas resuelto. No es mejor ni peor. Como digo, ¡cada persona es un mundo!

Una vez hayas conseguido correr 30 minutos seguidos estaremos más cerca de poder establecer nuestro nuevo objetivo: correr 5 km (de lo que os hablaré en un post un poquito más adelante). En poco tiempo habremos conseguido generar una rutina en nuestros hábitos ya que, como me repetía siempre mi entrenador, un hábito se genera en un periodo de entre 26 y 32 días. A partir de ese momento, correr te va a costar menos. ¿Cómo lo ves? ¿Te animas?

Pero espera, no te calces las zapatillas aún. Antes me gustaría solucionar las dudas que te puedan surgir (antes de que te surjan):

¿Dónde/cuándo correr?

Si vives en una ciudad lo mejor es que te vayas a un parque lo más llano posible (si tienes mar, ¡al paseo marítimo!) e intentes correr en las horas de menos calor. Evita correr por la calle, que estarás respirando toda la contaminación que emiten los coches y tendrás que ir esquivando obstáculos. Si vives en el campo, pues corre por donde quieras, pero evita caminos con muchas piedras sueltas que te puedan causar un esguince si te despistas.

¿Qué me pongo para correr?

Lo más importante es el calzado y, si eres mujer, el sujetador deportivo. Ahondaré más en ambos temas en próximos posts, pero básicamente es importante que busques unas zapatillas de correr (no valen de fútbol, ni chanclas, ni victoria, ni vans, etc.). No tienen que ser las más caras de la tienda, pero a ser posible sería ideal que se adecuaran a tu peso y pisada (ya os contaré, ya).

Respecto al sujetador de deporte en las mujeres, es IMPRESCINDIBLE para evitar problemas más adelante. Ha de ser de tu talla y ejercer una sujeción alta. Por lo demás, el resto de ropa es necesario que se adecúe al clima en el que estéis corriendo (no por sudar más vais a adelgazar más, por cierto, que a veces en verano se ve a gente corriendo con manga larga y pantalón corto…) y que sobre todo, te resulte cómoda de llevar.

¿Y si se ríen de mí?

Nadie se va a reír de ti. Y si se ríen, ¡me avisas y voy a decirles cuatro cosas! Ja, ja, ja. Es broma. A lo que me refiero es que, por muy ridícula que te sientas el primer día (y el segundo y el tercero…), lo bueno que tiene el running es que tiene adeptos de todas las clases, pesos, apariencias y estilos de carrera.

Así que no te preocupes que, pese a que sea tu primer día, seguro que te cruzas con muchas personas más para las que correr también supone un esfuerzo (y que tienen los mismos temores que tú). Así que si tus zapatillas no son las más molonas, tus mallas son viejas o tu técnica de carrera es inexistente, lo importante es que pases un buen rato y que, al llegar a casa y mientras te estés dando esa merecida ducha, te sientas feliz y orgullosa. ¡Lo demás es secundario!

Bueno, espero haberte convencido y que pronto estés disfrutando de los beneficios de media horita de carrera diaria dos o tres veces por semana.

¡¡Nos vemos pronto por aquí!!

Alma

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