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10 formas inesperadas de encontrar la felicidad

Reencontrarte con un amigo, iniciar un nuevo proyecto o dar un giro a tu vida conseguirán que encuentres la felicidad casi sin darte cuenta.

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Sófocles decía que la alegría más grande es la inesperada. Y es que la felicidad no puede calcularse ni preverse. Es un sentimiento que prefiere asaltarnos por sorpresa. Te damos algunas claves para que venga a tu encuentro cuando menos te lo esperes.

1. Recuperar las amistades

Cuando somos jóvenes nos resulta muy fácil hacer amigos, pero a medida que pasan los años perdemos espontaneidad y nos cuesta más establecer nuevos vínculos afectivos o, al menos, con la misma intensidad con que lo hacíamos durante la infancia o la adolescencia.

Por desgracia no somos conscientes de ello hasta que, pasado el tiempo, descubrimos que hace mucho que perdimos el contacto con aquella amiga del colegio con la que tanto nos reíamos o con aquella pandilla con la que pasábamos los veranos. Recuperar el contacto con las personas con las que compartiste buenos momentos te brinda la posibilidad de recuperar parte de las ilusiones perdidas. Hoy en día, con la ayuda de las redes sociales es más fácil de lo que piensas.

2. Conseguir una buena dosis de endorfinas

Estas hormonas también se conocen como las de "la felicidad". Cuando tenemos una elevada concentración de endorfinas en nuestro organismo, percibimos la realidad de forma alegre y positiva. Por el contrario, cuando es baja, nos sentimos más tristes y depresivos. Para conseguir los niveles óptimos y favorecer la producción natural de endorfinas, podemos practicar ejercicio físico o realizar actividades placenteras que nos gusten como leer un libro, escuchar música y, por qué no, una buena sesión de sexo.

3. No caer en el “y si”...

La felicidad es una emoción que solo podemos experimentar en el presente. Con frecuencia cometemos el error de situarnos mentalmente en el pasado o en el futuro anulando nuestra capacidad de acción. Cuando estamos pensando "si hubiera" no hacemos más que anclarnos en el pasado y no avanzar. Lo mismo ocurre con el "y si"…, lo que hacemos es proyectarnos hacia un futuro calamitoso. Estas dos formas de pensar nos hacen sentir culpa y miedo, nada de felicidad. Evita pensar en cosas del pasado y “recrearte” en esa situación.

La felicidad es una emoción del presente, ni del pasado ni del futuro.

4. Compartir y ser solidarios

El ser humano es un animal social que, por naturaleza, busca realizarse en comunidad, compartir experiencias. Cuando tenemos el deseo de sentirnos útiles, de disfrutar de nuevas vivencias y de crecer como personas, nada mejor que implicarnos en programas de ayuda que nos permitan acercarnos a otras realidades y aportar nuestro granito de arena.

5. Ser protagonista de la propia vida

Pregúntate si prefieres decir lo que los demás han escrito para ti o elaborar tus propios guiones; si prefieres arriesgarte a actuar o conformarte con ser un observador pasivo de lo que ocurre. Renunciar a una actitud más valiente es renunciar a la felicidad. Da un paso al frente, rechaza el victimismo, el fatalismo y la resignación y elimina de tu diálogo interior expresiones como “no depende de mí”, “es demasiado difícil” o “no es posible”.

6. La ley del “solo por hoy”

Uno de los principios del reiki, una terapia japonesa basada en la imposición de manos, dice: “Solo por hoy me enfadaré. Solo por hoy no me preocuparé”. Cualquier objetivo que te propongas te será más fácil si le aplicas la ley del solo por hoy, ya sea estudiar, dejar de fumar o no enfadarte. Dedícate un día solo para ti, proponte afrontar el día como si todas las experiencias fueran nuevas, con renovado entusiasmo. Haz cosas distintas, toma caminos diferentes, habla con otras personas…

7. Crear algo nuevo

Hacer manualidades, crear algo nuevo de la nada, es una fuente de satisfacción y una fórmula que nos ayuda a liberar estrés, a escapar de las preocupaciones diarias y, por lo tanto, a ser más felices. Ejercitar la capacidad manual y creativa oxigena nuestra mente y nos permite romper con pautas rígidas de conducta. Las actividades manuales poseen, además, beneficios terapéuticos, porque nos ayudan a concentrarnos y a establecer un diálogo con nuestro interior.

8. Reducir las exigencias

Vivimos en una sociedad que nos devuelve una imagen idealizada de lo que debemos ser. La publicidad nos bombardea con mensajes de belleza, perfección y bienestar que no son reales. Influidos por esa visión nos sentimos continuamente insatisfechos. Establece una serie de objetivos (reales) y distribuye el tiempo de manera eficaz.

Apunta en tu agenda pequeños objetivos reales y siéntete satisfecha y orgullosa de ti misma conforme los vayas realizando.

9. Cumplir con un sueño infantil

Cuando somos niños jugamos, reímos y soñamos sin censura, pero cuando nos convertimos en adultos nos esforzamos más en ser lo que creemos que debemos ser que en lo que deseamos ser. Para recuperar ese espíritu de juego hay que escuchar al niño que llevamos dentro y prestar atención a sus deseos no cumplidos. Si siempre quisiste aprender a cantar, hacer volar una cometa, tocar la armónica, bailar o patinar... ¡hazlo!

10. Dar un giro de 180º a la vida

La rutina, la influencia del entorno o, simplemente, la inercia moldean nuestra vida sin que ni siquiera nos demos cuenta. Aunque nos sintamos insatisfechos con nuestra realidad, no tomamos la iniciativa del cambio porque tenemos miedo al fracaso o a equivocarnos. Rompe esas ataduras invisibles y da un giro inesperado a tu vida. Tal vez haya llegado el momento de iniciar una nueva trayectoria profesional, de cambiar de ciudad o de retomar los estudios que dejaste. ¿Quieres encontrar la felicidad? ¡Ahora es el momento!

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