Psicología

Es mejor no dar rodeos...

Cómo hablar de la muerte con los niños

Resolver las dudas de nuestros hijos sobre la muerte no es fácil, por eso te ayudamos a encontrar la mejor forma de hablar con ellos de este tema.

Niño pensativo

Cuando en nuestro entorno cercano se produce una pérdida o hay alguien ingresado en el hospital o bien ocurre algo trágico como el atentado de Barcelona, los niños, aunque aparentemente no se den cuenta de la situación, suelen estar muy pendientes de los comportamientos, reacciones y comentarios de las personas mayores. Son perfectos detectives, capaces de percibir nuestras emociones más profundas. Y como buenos detectives nos lanzan preguntas que muchas veces nos cuesta responder.

¿Por qué hablar de la muerte con un hijo es tan complicado? Seguramente porque son temas que ponen en jaque nuestras ideas, nuestras creencias y, por qué no, nuestras dudas existenciales. Pero lo mejor es darles una respuesta honesta, sincera y adecuada a su edad.

Ellos pueden leer nuestro lenguaje no verbal y nuestros silencios, entendiendo más a través de estos signos que lo que comprenden de nuestras palabras. Por eso, cuando intentamos liberar a los hijos de una angustia o preocupación, desviamos el tema de la muerte y, sin darnos cuenta, aumentamos sus temores.

Una explicación adecuada para cada edad

Todos sabemos que la muerte es un hecho ineludible de la vida. También sabemos que los niños experimentan la noticia de un fallecimiento de forma única. Algunos niños empiezan a formular preguntas alrededor de los 3 años, otros con 10 tal vez se muestren indiferentes ante la desaparición de un ser querido pero se sientan absolutamente desconsolados ante la pérdida de una mascota.

Los padres tenemos la obligación y el deber de guiar a los más pequeños en sus dudas, teniendo siempre presente que los niños son conscientes de la muerte mucho antes de que nos demos cuenta. Para ayudarles no hay que perder de vista que en cada etapa la percepción que tienen de la muerte va cambiando.

De los 3 a los 4 años

A esta edad entienden la muerte como una situación reversible. Ellos ven en los dibujos animados que el gato que persigue al pajarito es pisado por un coche, queda plano sobre el asfalto pero luego se levanta y no ocurre nada. La muerte no es aún para ellos un estado definitivo. Aún no se sienten vulnerables porque hay un desconocimiento absoluto. Algunos sienten curiosidad cuando ven insectos o pájaros muertos, pero sus preguntas no implican que deseen saber qué ocurre físicamente cuando una persona muere.

  • Cómo actuar. En esta etapa, si tu hijo te pregunta “¿Ha muerto?”, la mejor respuesta es “Sí”, no es necesario añadir nada más. No te sorprendas si aun habiendo hablado de la muerte, el niño regresa a sus juegos diciendo “Bueno, yo nunca me voy a morir”. Hay que dejar que mantenga esta actitud hasta que necesite volver a hablar del tema.

Entre los 4 y los 6 años

En esta etapa los niños descubren la muerte en otras personas, así que por primera vez ellos tendrán que hacer el esfuerzo de entender algo que no aceptan y ante lo que se sienten muy vulnerables. Algunos niños lloran y sienten una profunda tristeza, otros sin embargo lo resuelven mediante la fantasía. Es un proceso complejo en el que están en juego la razón, los sentimientos y los miedos.

  • Cómo actuar. En estos casos, lo mejor es dar una respuesta honesta, tranquila y sencilla. Si te pregunta si vosotros también os vais a morir, una respuesta adecuada puede ser: “Dentro de muchos, muchos años, cuando seamos muy pero que muy viejecitos”. Evita darle largas explicaciones y opta por respuestas fáciles de entender. Tampoco hay que olvidar que a estas edades su mundo todavía está entretejido de acontecimientos reales e imaginarios, por lo que a veces ellos mismos se dan respuestas a la medida de sus necesidades. Si es así, hay que dejarles, porque eso significa que emocionalmente aún no pueden asumir otra respuesta más compleja.

A partir de los 7 años

Hay que intentar paliar sus miedos porque a partir de estas edades, y más aún entre los 9 y 10 años, algunos niños se obsesionan con la muerte como algo irreversible. Algunos hasta elaboran teorías acerca de la vida o imaginan que para cuando a ellos les toque morir ya se habrá inventado algún medicamento para vivir más años o ser eternos.

  • Cómo actuar. Este tipo de fantasías indica que necesitan poner un aspecto lúdico ante lo que no aceptan. Antes de la adolescencia conviene hacerles entender la importancia de recordar a las personas que desaparecen y debes tener en cuenta que a medida que crezcan y vivan nuevas experiencias, necesitarán más aclaraciones para comprender sus sentimientos.

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