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Cómo superar la cuesta de enero

Enero es un mes para apretarse el cinturón y redimir los excesos económicos cometidos durante las Navidades. Con un poco de planificación podrás reducir gastos.

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Sin habernos recuperado todavía de la resaca de la Navidad, nos toca enfrentarnos a la temida cuesta de enero. Aprovechando el cambio de año, tradicionalmente muchos productos y servicios suben sus precios; ha llegado el momento de saldar el pago de aquellos regalos y compras que hemos cargado en la tarjeta de crédito y, encima, este mes no podemos contar con el alivio de ninguna paga extra.

Difícil, pero se puede

A pesar de este panorama, no podemos dejarnos llevar por el pesimismo. La primera medida que hemos de tomar es realizar una detallada planificación y un presupuesto mensual. En él debemos reflejar no solo los ingresos y gastos fijos que tenemos de manera más o menos fija cada mes, sino también aquellos gastos no mensuales (seguro de coche, impuestos municipales...) que son previsibles y que tendremos que desembolsar en los meses siguientes.

De esa manera sabremos con mucha mayor exactitud de cuánto dinero disponemos realmente para gastarnos. Por ese mismo motivo también hemos de tener en cuenta al realizar el presupuesto todas nuestras deudas. De tenerlas, deberemos elaborar un plan para poder saldarlas; pagando primero aquellas que sean más urgentes y estableciendo unos plazos para el resto.

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Ahorrar cada mes

Todo ello sin olvidar la sensata recomendación de intentar ahorrar, al menos, en torno a un 5% o un 10% del dinero que entre en nuestras cuentas mensualmente. Esta planificación nos permitirá afrontar no solo enero con más tranquilidad, sino también cualquier otro mes. De hecho, si hubiéramos tenido un poco más de planificación antes de dejarnos llevar por la vorágine de los gastos navideños nos habría sido de enorme utilidad.

Ahorrar no significa quedarse encerrado en casa

¿Necesario o prescindible?

Dentro de esta planificación que hemos de hacer de nuestras finanzas, hemos de prestar especial atención a los gastos fijos que, por el hecho de repetirse todos los meses, tienen al final del año un gran peso dentro de la economía personal y familiar. Es el momento de hacer una lista con todos nuestros gastos fijos y determinar de cuáles de ellos podemos prescindir. Seguro que hay algunos que nos resultan innecesarios bien porque no utilizamos ese servicio o porque podemos renunciar a ellos sin que eso suponga la pérdida de calidad o comodidad de nuestra vida diaria.

Cada caso es único y, por lo tanto, tienes que ser tú mismo quien determine esos gastos prescindibles: el pago de canales de televisión que no se ven, el mantenimiento de una tarjeta de crédito que apenas se utiliza, la cuota de un gimnasio al que rara vez se acude, una tarifa de teléfono inadecuada, el gasto de comer a diario fuera en lugar de llevarse la comida desde casa, etc.

Reducir gastos

Hay gastos fijos como el de la luz, agua, gas... de los que, evidentemente, no podemos prescindir. Sin embargo, lo que sí está en nuestra mano es adoptar diversas medidas que nos ayuden a disminuir en lo posible su cuantía y que a menudo apenas suponen esfuerzo. Por ejemplo:

  • Poner en marcha la lavadora y el lavavajillas únicamente cuando estén llenos y optar por programas cortos y con la temperatura más baja posible.
  • Para reducir el consumo de agua, también hemos de optar por la ducha en lugar del baño, reparar los grifos que gotean o cerrarlos mientras uno se cepilla los dientes.
  • Si la cocina es eléctrica, podemos apagar la placa unos diez minutos antes de que se termine la cocción puesto que sigue desprendiendo calor.
  • La puerta del horno debe mantenerse bien cerrada mientras esté funcionando, ya que cada vez que se abre, se pierden entre 25 y 50 grados de calor. El estado de cocción puede comprobarse encendiendo la luz.
  • Para ahorrar en el consumo de energía del frigorífico no deben introducirse en él alimentos calientes ni mantener la puerta abierta o abrirla sin necesidad.
  • Aunque parezca obvio, una manera muy efectiva de disminuir la factura de la luz consiste en algo tan sencillo como apagar las luces cuando no se las use y aprovechar al máximo la luz natural.
  • También podemos ahorrar en calefacción si seguimos estos sencillos trucos.
  • En el caso del coche es difícil esquivar el gasto del seguro y de las revisiones pero puedes alternarlo con el uso del transporte público, compartir el coche y los gastos con compañeros de trabajo o evtar pasar de los 100 km/h y los acelerones bruscos.

Ahora es un buen momento para eliminar gastos inecesarios

La cesta de la compra

La principal partida del presupuesto familiar se destina a los gastos de alimentación. Por eso, a la hora de completar la cesta de la compra, conviene tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Hacer una lista antes. Huye de las compras impulsivas. Anota en qué necesitas comprar (eso ya te hará reflexionar sobre si de verdad lo necesitas) y luego no caigas en tentaciones, que pueden incrementar el gasto entre un 30% y un 40% más de lo previsto.
  • Comparar precios. Las diferencias de precios entre los distintos establecimientos pueden llegar a ser muy grandes (20-30%). Deja a un lado la comodidad y compra los distintos productos en aquella tienda donde sean más baratos.
  • Elegir productos de temporada. Aunque hoy es fácil encontrar todo tipo de productos en cualquier mes, opta por aquellos alimentos que sean de temporada. Piensa que en algunos casos su valor puede incluso triplicarse cuando lo compras fuera de temporada.
  • Encuentra ofertas. Suponen un beneficio, pero siempre que sepas aprovecharlas y no te dejes llevar por las ofertas engañosas. Son muy útiles cuando las utilizamos para comprar algo que realmente necesitamos o productos no perecederos.

Lleva siempre una libreta y anota lo que necesitas comprar

Cuidado con las rebajas

Sabemos que es difícil no dejarse llevar por la emoción de las rebajas pero recuerda comprar con cabeza. Evita comprar por comprar y hazte solo con aquello que de verdad necesites. Para evitar las tentaciones, haz una lista de lo que quieres, márcate un presupuesto con la cantidad que puedes permitirte gastar y deja la tarjeta de crédito en casa para que tengas que pagar en metálico y seas más consciente del desembolso económico.

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