Dieta

Adiós a los alimentos prohibidos

Cómo saltarte la dieta y no engordar

No destierres las patatas fritas, el chocolate o los churros de tu dieta. Descubre cómo darte un capricho sin remordimientos.

mujer trucos dieta para adelgazar

¿Puedo saltarme la dieta y no engordar? Por supuesto. Hay un modo de disfrutar de lo que más te gusta sin renunciar a seguir cuidando tu línea. Y no, no hablamos de hacer pactos con el diablo. El secreto, como en todo, está en la moderación y en saber elegir el momento. Si le das algo de alegría a la dieta seguro que cuidarte se convertirá en una tarea más fácil. Por ello te recomendamos que tomes nota de nuestros consejos, elijas tu alimento "prohibido" y disfrutes de él plenamente, sin culpa ni remordimientos. Porque en alimentación lo único que debería estar prohibido es prohibir.

1. Patatas fritas

El alimento tabú por excelencia. Cuando alguien hace una lista de lo que no se debe comer, esta suele estar encabezada por las crujientes y deliciosas patatas fritas y es que 100 gramos suponen unas 550 kcal y más de 30 g de grasa. Pero... ¡están tan ricas!

Solución: Date el gustazo pero limítate a 50 g (medio plato de postre) y acompáñalas de toda la ensalada y verdura que puedas comer (con poco aliño). De postre, toma un pieza de fruta. Con este menú (solo de vez en cuando) sumarás apenas 370 kcal.

2. Churros

390 kcal y 40 g de grasa es lo que nos encontraremos en una ración mediana de churros. Una diabólica tentación que se acompaña inevitablemente de un chocolate caliente (¡350 kcal más!).

Solución: Reduce la ración de churros a la mitad y acompáñala de una café con leche desnatada.

3. Salsas

¿Sabes por qué fracasan las dietas? Porque es muy aburrido alimentarse a base de carne y pescado hervido o a la plancha. Sobre todo si te gustan las salsas, porque entonces esos platos no solo te parecen sosos, sino también tristes. Con lo rico que queda todo con un poco salsa de queso, a la pimienta o a la mostaza.

Solución: La salsa no debe ser la protagonista del plato. Inspírate en la cocina de autor y “mancha” con gracia el plato antes de servir. Aquí tienes algunas ideas:

  • Vinagreta ligera. El aliño es lo que más suele desequilibrar muchos platos por culpa del aceite. En lugar de tres partes de aceite por una de vinagre, pon una de aceite, una de caldo de pollo desgrasado sin sal y media de vinagre.
  • De eneldo y crudités. Mezcla 4 cucharadas de vinagreta ligera con un picadillo de huevo duro, cebolla tierna y pepinillos. Casa muy bien con el pescado.
  • Mayonesa de yogur. Hazla batiendo un yogur desnatado con una cucharada de aceite, media cucharadita de mostaza, sal, limón y pimienta.
  • De mostaza. Maja unos granos de mostaza y añádeles vinagre y una pizca de sal. Es ideal para carnes.

4. Chorizo

Su olor, color, sabor… parece que dice “cómeme”. Su mala fama siempre le ha acompañado pero tenemos buenas noticias. No es tan fiero como lo pintan: 100 g suman unas 361 kcal aunque claro, de esos 100 g, 29 son pura grasa.

Solución: Una pequeña porción de chorizo da sabor y aromatiza muchos platos. Si te gusta mucho, limita la ración a unos 30 g y compensa su grasa tomando un yogur desnatado o una pieza de fruta de postre.

5. Huevos fritos

Si tu tentación son los huevos fritos, ¡enhorabuena! Existe la creencia de que el huevo absorbe un montón de aceite cuando se fríe y que por ello engorda muchísimo. No es así. Un huevo mediano aporta unas 84 kcal y cuando se fríe pasa a 108. Solo estamos hablando de 24 kcal más, una cifra incapaz de desequilibrar una dieta, siempre que no lo acompañes de media barra de pan y un plato lleno de patatas fritas, claro.

Solución: Aunque los huevos fritos no aporten tantas kcal como creías, prueba a tomarlos asados o escalfados, ya que así son mucho más digestivos y contienen menos grasas.

6. Helados de crema

Es cierto que cuando se está a dieta o intentando controlar el peso, la mejor opción para refrescarse es optar por polos de hielo, sorbetes, granizados o zumos naturales. Apartamos de nuestra vista los cremosos helados de crema y es que, 100 g de helado suponen 250 kcal.

Solución: Toma helado artesano de crema a media mañana o a la hora de la merienda y no como un postre tras una comida copiosa. Es un delicioso tentempié rico en calcio y vitaminas. Sobre todo si los preparas tú misma en casa.

7. Dulces

Magdalenas, cruasanes, napolitanas, chocolatinas… Ninguna dieta equilibrada permite introducir estos manjares en sus menús. Y es que, la mayoría suma cerca de 500 kcal por pieza y, sin son de bollería industrial, encima contienen gran cantidad de grasas "malas" y azúcar.

Solución: No tienes por qué desterrar de tu vida estos alimentos, sólo debes elegir bien el momento y reservarte para ocasiones especiales. Si puedes, opta por dulces caseros ya que estarán libres de grasa saturadas, conservantes, azúcares… Puede que incluso en algunas pastelerías –las de toda la vida– encuentres pastas y bollos artesanos. Y recuerda que de todos estos dulces hay formatos mini, que para quitarte el capricho son más que suficientes.

Relacionados

Loading...