Pelo

¡Cuídalo!

Cómo lavar tu pelo para no dañarlo

Lavar el pelo es mucho más que aplicar champú y aclarar con agua. Tan importante como la calidad del producto es la temperatura del agua o cómo te lo secas. Lavarte bien la cabeza se nota en la salud y el aspecto de tu pelo.

cómo lavar el pelo correctamente

Lavarnos el pelo es una tarea sencilla que hacemos mecánicamente y a la que no prestamos demasiada atención. Pero deberíamos cuidar, como mínimo, cuatro aspectos básicos para no dañar el pelo. Desde la temperatura del agua a la composición del champú o la forma de secarte la cabeza, todo influye para que tu pelo se vea sano y bonito.

Los tres pasos básicos del lavado

  1. Peinarlo antes de lavarlo. Es la mejor forma de desprender los cabellos sueltos y eliminar los restos de productos capilares.
  2. Utilizar agua tibia para aclarar. Cuando quieras eliminar los restos de champú, acondicionador o mascarilla no uses agua muy caliente porque esta tiende a resecar el pelo.
  3. Terminar con agua fría. Aunque te impresione mucho, hazlo siempre que puedas, porque estimula la circulación del cuero cabelludo. Deja caer el agua durante al menos 30 segundos.

Elegir bien el champú

En ocasiones, el pelo se daña por el uso de productos inadecuados. Cuando vayas a comprarlo, fíjate en la etiqueta: si pone que está libre de sulfatos, mejor, porque es menos agresivo, sobre todo con el cuero cabelludo sensible y los cabellos finos y teñidos. Los sulfatos producen mucha espuma, resecan el cabello y retiran los aceites protectores naturales del cuero cabelludo. Lo mejor es que el champú esté enriquecido con ingredientes hidratantes y de origen vegetal.

Cuidado con la cantidad

Los ingredientes lavantes presentes en el champú eliminan la capa protectora grasa de las cutículas, dejando el pelo desprotegido. Además, aclaran el color del cabello teñido, ya que arrastran los pigmentos del tinte. Usa poco champú y lávate el pelo 2-3 veces por semana como máximo. Hay una obsesión por cuanta más espuma mejor, pero si el pelo no está muy sucio, con aplicar una vez el champú, basta, ¡lo aconsejan los dermatólogos! No es necesario una segunda pasada. Además, cuando te enjabones, masajea el champú únicamente en el cuero cabelludo, sin frotar el pelo entre sí, porque las cutículas se levantan y se rompen.

Ojo con el agua

Un estudio reciente asegura que las trazas de cobre de las cañerías se acumulan en el pelo, dañándolo. Para evitarlo, coloca un filtro en el rociador de la ducha y usa un champú clarificante una o dos veces al mes: es un champú purificante para limpiar en profundidad el pelo y arrastrar los residuos que se hayan podido depositar en él.

Cómo secarlo correctamente

El pelo húmedo es más frágil y fácil de romper que seco. Cuando te hayas lavado la cabeza, envuélvela con la toalla a modo de turbante en lugar de frotar el pelo, porque las cutículas se levantan y el pelo se encrespa. Si tienes mucha cantidad de pelo, usa una toalla de microfibras, más absorbente que la clásica de algodón. Desenrédalo con los dedos o un peine de púas separadas, no con cepillo, y hazlo mechón a mechón, sujetando las raíces con suavidad para evitar tirones y roturas.

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