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Cómo cuidar la piel seca

La piel seca tiene menos imperfecciones pero tiende a envejecer antes. Hidratarla es la clave para que el paso de los años no la castigue. Te explicamos cómo hacerlo.

como cuidar piel seca

Qué piel tan bonita, sin poros, ni granos… pero con picor, tirantez y, pasados los años, rojeces y muchas arruguitas pequeñas y molestas. Pero tranquila, cuidar la piel seca y evitar su envejecimiento acelerado es fácil… si sabes cómo, y nosotras vamos a explicártelo.

¿Qué significa tener la piel seca?

Cuando tienes la piel seca significa que fabrica poca grasa, la cual es indispensable para formar el manto protector de la piel. Por lo tanto, tiene tendencia a la deshidratación y la fragilidad. Cuanto más fina y seca sea la piel, más se marcarán las líneas de expresión, sobre todo las patas de gallo.

Cómo cuidar la piel seca

Por la mañana y por la noche, aplica en el rostro y en el cuello una crema hidratante y protectora con activos nutritivos como los aceites vegetales (de onagra o germen de trigo). Recuerda que conviene limpiarla con productos muy suaves, como aceites desmaquillantes, syndets (detergentes sintéticos) y aguas micelares, y usar tónico sin alcohol. Si la piel es extremadamente seca, utiliza un aceite para el baño o la ducha y aplica después por el cuerpo una manteca corporal.

Nutrir en profundidad

Toma complementos por vía oral. La piel seca necesita nutrirse desde dentro. Ayúdala con nutricosmética que incluya omega 3 y omega 6, isoflavonas de soja y antioxidantes como zinc, licopeno y vitaminas C y E. En cuanto a las cremas, mejor las que son de textura más densa y untuosa.

Cómo limpiar la piel seca

Lo principal es mantener una higiene facial extrasuave.

Prohibido enjabonar y frotar. Las limpiadoras con aclarado son, en general, demasiado agresivas para la piel seca. Contienen tensioactivos que hacen espuma y limpian a fondo, pero son también resecantes y decapantes para tu piel. Si no quieres empeorar la sequedad y la irritación, usa dos veces al día cremas o leches limpiadoras, su textura es más delicada y además ayuda a nutrir tu piel.

Plus de hidratación. Aumenta la cantidad de agua de la piel usando una crema con ácido hialurónico, mañana y/o noche, porque ayuda a “rellenar” las arrugas. Es idóneo para la piel seca porque actúa como una esponja: es capaz de absorber hasta 1.000 veces su peso en agua y retenerla en el interior de la piel. Además de dar volumen, regenera la piel, ya que estimula a las células para que fabriquen el ácido hialurónico de forma natural.

¿Qué es el layering y por qué es perfecto para la piel seca?

El layering o, lo que es lo mismo, a la superposición de dos o más cremas, es la técnica que usan las asiáticas para cuidar su piel. Se basa en ir aplicando los diferentes tratamientos (crema, sérums) por capas. Te pones un tratamiento, se absorbe y pasas al siguiente.. Por la mañana, por ejemplo, puedes aplicar la hidratante y encima unas gotas de aceite facial, que aportará un extra de nutrición. Eso sí, si practicas el “capa sobre capa”, hazlo bien. Usa primero la fórmula más ligera y de base acuosa (sérum, fluido) y acaba con las cremas densas o de base más oleosa.

Compra estrella: aceite 100% natural

Después de la hidratante, unas gotitas de aceite en las mejillas hacen que tu rostro recobre la elasticidad y la suavidad.

Cuanto más ecológico mejor. En cuestión de aceites, apuesta por la calidad. Elige uno que esté elaborado únicamente con aceites vegetales puros (de borraja, aguacate, avellana...). ¿Por qué? Tienen alto contenido en ácidos grasos omega 3 y 6, que refuerzan el manto hidrolipídico. En cambio, los aceites formulados con componentes obtenidos del petróleo (parafina, miristato de isopropilo, siliconas) tienen efecto oclusivo, por lo que realmente no reparan la piel.

Los aceites faciales de belleza son el complemento perfecto para las pieles secas

El maquillaje más adecuado

Las pieles secas necesitan bases que sean muy hidratantes y con vitamina E. Las texturas fluidas o cremosas son ideales, y un acabado satinado proporcionará la sensación de “piel jugosa”. Tus productos de maquillaje deberían tener activos y pigmentos minerales, que no resecan la piel.

Los alimentos que te convienen

El alcohol favorece la deshidratación al igual que, paradójicamente, una dieta rica en grasas. Sin embargo, son muy recomendables los aceites de primera presión en frío de semillas o frutos (sésamo, girasol, arroz, oliva...), porque nutren la piel en profundidad. También es importante consumir grasas poliinsaturadas, en particular aquellas que contienen ácidos grasos esenciales y que se encuentran en el pescado azul y los frutos secos.

La hidratación es básica

Hidratar a fondo la piel no es solo una cuestión de belleza, sino de salud. El cuerpo humano contiene alrededor del 70% de agua, dependiendo del sexo, edad y peso, entre otros factores; pero de ese porcentaje, el 35% está contenido en la piel. Así que si mantenemos esta bien hidratada, con un contenido hídrico óptimo, su aspecto no solo será joven y luminoso durante más tiempo, sino que evitaremos problemas de descamación, grietas o sensación de tirantez.

Lo que hidrata…

  • El agua. Un tesoro líquido para la piel y el organismo.
  • La fruta y la verdura. Fuentes inagotables de vitaminas, con un altísimo porcentaje de agua.
  • La cosmética hidratante. Contiene sustancias que captan el agua y la llevan hasta las células de la piel. Además, forman una barrera que reduce la pérdida hídrica.
  • El aloe vera y el aceite de aguacate. Altamente regeneradores y nutritivos. Perfectos para codos, rodillas y talones.
  • Los humidificadores. Mantienen constante el nivel de humedad del hogar.

… y lo que deshidrata

  • El alcohol. Un potente diurético, lo que hace aumentar la pérdida de líquidos.
  • El calor. Provoca rápidamente el sudor.
  • El aire acondicionado. Contiene agentes contaminantes que resecan la piel.
  • El tabaco. El alquitrán que contiene es nocivo tanto desde el interior del organismo como a través del humo, que resta oxígeno a la piel.
  • La ropa ajustada. No deja respirar a la piel y aumenta la sudoración.
  • Las aguas calcáreas. Eliminan más fácilmente la capa hidrolipídica de la piel. Se puede minimizar su efecto colocando un filtro en los grifos.

Y si además
 tu piel también es sensible

La piel seca y sensible es más habitual si tu tono cutáneo es de un fototipo claro. La razón es sencilla: la falta de melanina la deja menos protegida frente a los agentes externos (sol, contaminación, irritantes). Si es tu caso, extrema los cuidados.

Usa fotoprotector siempre. El calor y los radicales libres son nefastos para la débil barrera cutánea de la piel seca. ¿El resultado? Los capilares se dilatan (aparece cuperosis), el sistema inmunitario se reactiva (surgen rojeces y picor) y los melanocitos reaccionan fabricando melanina, lo que ocasiona más manchas.

Sé amable con ella. Evita exfoliantes abrasivos, cremas con alta proporción de glicólico o tónicos con alcohol. En cambio, elige activos calmantes (aloe, regaliz, caléndula), porque minimizan la irritación; y nutritivos, como ceramidas o aceites vegetales.

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